Un aire mágico llena el showroom de Vanesa Krongold. Define a su marca como ecléctica y tanto femenina como masculina. Sus percheros invadidos por colores y texturas diferentes dejan en evidencia que no es una diseñadora a la que le guste “encasillarse”.

BYC: ¿Cómo imaginás al usuario de tus prendas?

VK: Como una alguien atrevido y creativo. Incluso alguien que se dedique a la música y que esté arriba de un escenario jugando con su personaje.

BYC: ¿Qué buscás generar con tus diseños?

VK: Quiero lograr que la persona tenga ese sentimiento que todos tenemos cuando nos queremos poner algo que nos cambie el humor, que nos ponga un poco más contentos, que nos haga jugar  y que nos haga sentir únicos.

“Para mí, cada colección es como un mundo nuevo”.

Siempre en búsqueda de algo nuevo y distinto, Vanesa confiesa no ser estructurada en su proceso creativo y que éste continúa cuando finaliza una colección:

“Las piezas en conjunto dan otra imagen. Veo el trabajo final y digo: ‘¡Ay, le hubiese puesto esto!’ o ‘quiero hacer esa pollera, tiene que estar’ y quizás faltan dos días para el desfile pero la hago”.

Compara lo que hace con la cocina, la música o cualquier otra actividad creativa que uno haga. “Lo vas haciendo y vas viendo cómo componerlo, como una canción”, explica mientras nos sentamos junto a la larga mesa sobre la cual trabaja. Además, cuenta que analiza qué le falta y qué sobra a su colección para equilibrarla porque “es difícil saber cómo va a quedar sólo con los dibujos o con tres conjuntos (…), voy sintiendo la colección”.

BYC: Pareciera que no te gusta que tus diseños se categoricen o se encierren dentro de un cajón. 

VK: No, ni ahí. Tampoco me gusta trabajar con las tendencias [de forma tan explícita]. Si bien trabajo con tendencias porque no me interesa hacer ropa que no se pueda usar, dado que la ropa se inserta en el momento de la historia y eso es lo que la gente quiere usar en el momento, busco sorprender dentro de esa tendencia o incluso adelantarme. Por eso es para un público más informado y/o atrevido al que no le importa qué esté de moda cierto color o silueta. 

En la pre-temporada de P/V, donde la agenda rebalsa de eventos, comentamos la diferencia de cronogramas entre las semanas de moda alrededor del mundo. Vanesa comenta diferencias con base en su experiencia en Berlín Fashion Week:

“La diferencia principal es que cuando se presentan colecciones en el exterior asisten buyers (compradores), prensa especializada y el público fan de la marca. Si bien en BAFWeek hubo mucha prensa, acá no suele haber muchos compradores en los desfiles. El desfile [en Argentina] es más un espectáculo, como ir a ver una película al cine”.

Ante la pregunta sobre la diferencia sobre la percepción de la moda entre las dos ciudades, responde que “la moda fascina en todos lados a quien le gusta vestirse”. Asegura que la diferencia de qué se espera radica en el contexto, pero que el sentimiento es el mismo. “Acá hay una situación súper creativa con un montón de emprendedores y podemos producir acá. Creo que en Berlín eso es casi imposible, tienen que producir en otros países”.

BYC: ¿Qué dificultades crees que tiene el diseñador independiente en Argentina? ¿Ves una evolución o algún apoyo para el sector?

VK: No soy de engancharme con lo que no tenemos. Siento que la falta de cosas hace que seamos más creativos. Por ahí no tenés los materiales de última generación o tendencia. En mi caso hago una búsqueda de materiales muy intensa y los encuentro, entonces me diferencia y me hace más curiosa. Quizás en Berlín el diseñador tiene todo muy  perfecto y está acostumbrado a que todo funcione bien y acá nos la tenemos que rebuscar, pero creo que es algo positivo. Estamos en un contexto de mucho emprendedor y diseñador creativo y además podemos producir acá. Eso es buenísimo.

Durante la entrevista, surge un tema de debate muy frecuente: el fenómeno del fast-fashion. 

“No tenemos fast-fashion acá, eso es a favor. La gente valora más la ropa. Compra una remera blanca, la ama y la cuida. Tengo amigos en Berlín que se compran 5 remeras básicas blancas porque salen dos euros y después las tiran porque nos las quieren lavar. Son tan baratas que sale más caro comprar el jabón para lavarlas que una nueva remera. La ropa acá es cara porque se produce acá y no está hecha tan en masa. Las grandes marcas de acá no se comparan con los grandes monstruos del fastfashion. Es una locura lo que pasa afuera con eso”.

Entre sorbos de agua, Krongold opina con fuerte decisión que el país se encuentra en una situación especial al no tener que lidiar con esa situación. “Cuando viajo lo veo y me pregunto cómo hacen los diseñadores del allá para competir con esas empresas y con las marcas de lujo a la vez. Es una situación más compleja. Acá hay mucho para hacer”.

En la semana de la moda de Buenos Aires, sus diseños fueron expuestos en el stand de EPSON y terminaron de sorprender en la pasarela de La Rural.

BYC: ¿Qué impacto percibís que tienen las nuevas tecnologías en la industria?

VK: La tecnología como canal de comunicación es la nueva manera de mostrar. Hace 10 años una marca hacía una campaña, un desfile, otra campaña y otro desfile. Ahora hace una campaña, otra campaña, un desfile, después un desfile en Instagram y en Snapchat… Entonces todo el mundo puede acceder a la moda desde donde sea. Eso hace que estemos menos atrasados. 

“Yo trabajo bastante con tecnología desde que arranqué con el sublimado. Ahora estoy trabajando con EPSON, que fueron mis padrinos del BAFWeek, los sponsors principales”.

A partir de un proyecto junto a AY NOT DEAD desarrollándoles estampados freelance, Vanesa le mostró sus trabajos a EPSON y les gustaron. “Cuando surgió lo de Berlín Fashion Week los fui a buscar para que me acompañasen en esa experiencia y salió muy bien. Después ellos tuvieron la posibilidad de exponer en BAFWeek y les interesaba que yo muestre mis productos como el resultado de sus nuevas máquinas de sublimado”.

“Fue una experiencia super linda la de como diseñadora poder acercarme a una empresa tan grande que me genere un reconocimiento y nuevas oportunidades creativas”. 

 BYC: ¿Cómo fue tu primera experiencia en BAFWeek?

VK: Me gustó mucho. Volví a confirmar que me encanta hacer desfiles, que hay que estar en todos los detalles. La próxima vez me gustaría hacerlo en una locación mucho más loca, en un lugar que le sume un mensaje al desfile. Estuvo bueno presentar una colección [en dos lugares].

BYC: Las locaciones van ganando importancia a la hora de presentar colecciones, ¿Hablan más del diseñador?

VK: Sí. En 2012 hice un desfile en un pasaje en Palermo y tuvo mucho impacto en la gente. genera mucho espíritu en el desfile la locación. Para el espectador incluye ir a un lugar al que quizás nunca había ido o volver a uno en el que no se imaginaba que vería un desfile. 

Sobre presentar la colección primero en Berlín y luego en Bs. As. comenta que “la colección allá quedó a la venta, por lo que no tenía las piezas y tuve que volver a hacerlas. Entonces aproveché para realizar prendas que no había llegado a hacer y también confeccionarlas en otro color o con otra silueta. Fueron 2 colecciones finalmente, no fue la misma rehecha”.

“Amo hacer desfiles porque es ese momento para contar una historia más fuerte”.


Por María Paula Lauria
Colaboraciones
  • Ph: Aixa Franzoni

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