La moda evoluciona junto a la preocupación por el medio ambiente y las condiciones de trabajo. Ha causado el desarrollo de sistemas para poder crear prendas eco-friendly. Reciclaje, re-utilización y consciencia son algunas de las palabras claves.

Para que una prenda sea ‘sostenible’ debe cumplir con los siguientes requisitos: utilizar materiales de bajo impacto ambiental, emplear recursos fáciles de reciclar y crear indumentaria duradera.

Recientemente, Livia Firth –fundadora de Eco-Age, una consultora de empresas que buscan soluciones sustentables- se presentó en el festival de Cannes 2016 con un vestido rosa pálido de encaje de Stella McCartney, bordado con algodón y seda orgánicos, certificado por Global Organics Textile Standard (GOTS) -en cuanto a la utilización de textiles de fibras orgánicas y ecológicos. A su vez, para la celebración de la lujosa compañía de joyas suiza Chopard, la esposa de Colin Firth reutilizó un vestido vintage color coral que perteneció a su madre en los 60. La joyería transita su camino sustentable desde 2012, cuando comenzó a trabajar con Eco-Age y luego forjó una relación con la Alianza por la Minería Responsable (ARM).

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En la edición de la Gala del MET 2016, Emma Watson deslumbró con un elegante conjunto en blanco y negro de Calvin Klein y Eco-Age, que estaba confeccionado –incluso los cierres– a partir de botellas de plástico recicladas y seda y algodón orgánicos. El apoyo de Emma a la moda ética no es reciente, sino que viene desde hace años. De hecho, colaboró con una línea propia de indumentaria sustentable para la marca People Tree.

Margot Robbie y Lupita Nyong’o, quienes también vistieron CK, fueron otras de las celebrities que formaron parte de Green Carpet Challenge -desafió de estilo sustentable sobre la alfombra roja . Margot, lució un vestido strapless blanco de seda orgánica tejida cuyos cierres provenían de materiales reciclados; Lupita llevó un color verde esmeralda fue confeccionado de principio a fin en el atelier  del diseñador, apoyando la idea de la producción local y reducción del impacto ambiental y social .

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Los millenials, están entre los grandes impulsores del cambio social. Apuestan al cuidado del planeta, al consumo conciente y al life-style ecológico. La moda sostenible, apoyada por esta generación, es una tendencia completamente opuesta al fast fashion porque demanda mucho tiempo de elaboración de las distintas prendas debido a la composición de sus materiales y más conocimiento de los eslabones que componen la cadena de producción, desde la preocupación por el bienestar de los recursos humanos, hasta la ética en la elección y manipulación de los materiales.

El algodón orgánico es aquel producido sin uso de pesticidas, herbicidas ni fertilizantes y que no es proveniente de plantas o semillas modificadas genéticamente ni que hayan sido tratadas con químicos peligrosos en el proceso de producción ni en el de empaque. Este tipo de material es más amigable a la piel, además de convenir menor costo y de ser seguro de manufacturar para los trabajadores -por su proceso de producción eco-friendly. Paralelamente, la seda orgánica tiene las mismas ventajas y además, en ésta práctica, la mariposa de seda  suele ser liberada en el proceso.

El respeto y compromiso ambiental unido con la responsabilidad social están dando qué hablar en la industria textil. El año pasado, Andrew Morgan publicó un documental sobre las problemáticas de este estilo en el área: The True Cost -disponible en Netflix. Inclusive, ésta evolución cultural esta provocando que se investiguen y se creen nuevas formas de crear indumentaria: un ejemplo de esto es el fenómeno de la impresión en 3D dado que a partir de materiales reciclados, como botellas de plástico PET pueden crearse zapatillas.

Compañías de ropa deportiva como Adidas y Nike, poseen camisetas de fútbol hechas con plástico PET y actualmente están desarrollando diseños venideros con plástico reciclado, proveniente del fondo del mar a través de técnicas de impresión 3D. Además, Adidas imprimió las zapatillas ecológicas Futurecraft 3D en diciembre de 2015.

Otro de los eslabones a tener en cuenta es la presentación del producto: las marcas comprometidas con el medioambiente utilizan packagings reciclados y bolsas de bajo impacto ambiental. En el plano internacional, Stella McCartney, Calvin Klein, Dior, Sephora, Louis Vuitton, y DKNY ya están trabajando en esto.

A su vez, la marca Kiehl’s anunció que en unos meses llega al país el programa Reciclá y Sé Recompensado, donde devolviendo el packaging de los productos se suman puntos y al llegar a 10, al cliente se le obsequia uno.

Asímismo, Armani está trabajando junto a Green Cross International en el programa Acqua For Life, en Telsen, Chubut. El proyecto consiste en suministrar agua limpia a la aldea rural que, desde la erupción del volcán chileno Puyehue en 2011, padece una crisis ambiental, social y económica.

En Argentina, entre las marcas sustentables de accesorios encontramos a Modesta, Mariela Calvé y Neumática y en cuanto a indumentaria, Cúbreme, Onda Orgánica, Visceral –calzado- y Cunchino.

 


 

Colaboraciones

  • Redacción: Carolina Estévez Núñez

Un comentario en “La consciencia trasciende a la moda

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